Reconocer y resaltar la importancia histórica, social y cultural del Corregimiento de Puerto Bogotá
sábado, 3 de octubre de 2015
Puerto Bogotá está de festival Por: NULLVALUE
Las riberas del río Magdalena en la población de Puerto Bogotá han hecho historia desde la época precolombina
20 de febrero de 1999
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En esas aguas los indígenas Panches pescaban bagres de gran tamaño que comercializaban efectuando el famoso trueque con los Chibchas, Muzos y Muiscas, familias indígenas que aún habitan terrenos cercanos a esta región.
Hoy, esa tradición por la pesca no se ha detenido y es cada día más fuerte, a tal punto que los habitantes de esta inspección del municipio de Guaduas celebrarán durante este fin de semana el Primer Festival Turístico del Río y el Pescador .
El evento comenzó el jueves con la lectura del bando y el desfile en traje de baño de las candidatas locales, de las cuales se elegirá la representante de Guaduas al reinado departamental del río en el Hotel Astoria de la localidad.
Ayer, las candidatas visitaron a los pescadores de la zona y desfilaron en carrozas por las principales calles de la localidad rodeadas de comparsas.
Para el día de hoy se tiene programada la final del reinado departamental, elección y coronación que se efectuará a las 9:00 de la noche evento que cierre la programación de hoy que incluye cabalgata y una corrida de toros desde las 4:00 de la tarde.
El día más animado será mañana cuando se efectuarán las competencias deportivas. Se tienen planeados competencias de triatlon, natación , atletismo y ciclismo.
Por su parte, a las 12:00 del medio día los pescadores de la región tendrán la oportunidad de poner en practica todos sus conocimientos en el concurso de pesca.
Así mismo, se realizarán competencias de canotaje, eventos deportivos que culminarán después del medio día para dar paso a la segunda corrida de toros y una verbena popular.
Puerto Bogotá, es la inspección más grande del departamento y en la época de La Colonia fue el lugar de entrada y salida de los productos que se exportaban desde la ciudad de Bogotá hacia el resto del país.
Para llegar hasta allí es necesario tomar la carretera que desde Bogotá recorre los municipios de La Vega, Villeta y Guaduas. esta ubicada a pocos kilómetros del municipio de Honda ( Tolima)
20 de febrero de 1999
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To,ado de
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-893055
1 Festival Turístico del río y el pescador Puerto Bogotá 1999
Programaciíon del I Festival Turístico del Río y el Pescador
(Archivo Tiberio Murcia Godoy)
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Foto tomada del facebook de Oscar Eduardo Morales (4 de noviembre del 2012)
sábado, 22 de agosto de 2015
Viajeros de paso por Puerto Bogotá
La
montaña del Sargento, entre la ciudad de Guaduas y Puerto Bogotá
Acuarela
sobre papel. 1823
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Puerto Bogotá es en la actualidad un Corregimiento anexo a la Villa de Guaduas, territorio que perteneció a la ciudad de Honda desde sus inicios de la era colonial hasta 1886, cuando pasa a Guaduas, y deja de pertenecer al territorio de la antigua Provincia de Mariquita, y a la República de Mariquita.
Por haber tenido la principal bodega de la capital (Santa fe de Bogotá), fue en su embarcadero (Puerto Gallote), donde miles de viajeros descansaban, si se puede escribir así, luego de haber navegado entre 10, 20 o 30 días en el río Grande de la magdalena, pero iniciaba aquí, lo que algunos viajeros denominaban, "el peligro de viajar", ya que a pie o en mula iniciaba el ascenso a Bogotá.
De ahí que a continuación el amable lector encontrara testimonios de primera mano, de algunos viajeros que escribieron de esta "odisea" del viaje entre lo que algunos describían"Mariquita", "Honda", hoy Puerto Bogotá, hasta la sabana.
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1761
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En 1761 cruzo por este territorio José Celestino Mutis y Bossio, quien iba con el cargo de Medico del Virrey Pedro Mesia de la Cerda. Esta fue su relato de paso por este territorio.
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"Día 17 de febrero (Martes)
El día 17 de febrero de 1761 dimos principio al último resto de nuestro viaje saliendo de Honda en el mismo día, en el cual comenzamos a experimentar los riesgos y quebrantos no bien ponderados del camino que llaman al monte. Para este fin hicimos una pequeña distancia por el río Magdalena, saliendo a las ocho de la mañana, despidiéndonos la compañía de Chapetones, Clero y gente lucida de la villa,con repetidos que ¡viva el Rey!, que oíamos alternando el pueblo y D. José Palacios ( honor a la verdad que debió el señor Virrey a esta villa, y no a los pueblos de mas abajo ) , siguiéndonos algunos sujetos de la mayor distinción hasta el pueblo Las Guaduas, según tenían determinado. De este modo evitamos el malpaso ( que hacen todos los traficantes del reino )llamado de los Almireses y en de las Varandillas. La distancia de la navegación sería unos tres cuartos de legua.
Hacia las diez de la mañana montamos a caballo, y empecé a experimentar el fastidio con que yo camino de esta suerte. Hacia las once de la mañana llegamos a Río Seco. Hasta aquí no hallamos malos pasos, pero de aquí hasta el Sargento se fueron multiplicando con el motivo de la lluvia, que nos cogió. El camino de su naturaleza es tan malo, que no hay que expresarlo sino diciendo que es todo el un continuado peligro. Bien lo confirman las continuadas desgracias que se nos refieren. Y aunque por la venida de S. E. se han esmerado en hacer menos ásperos los pasos impracticables , no por eso dejaba de haber algunos riesgos. Yo me he sorprendido de haber visto unos caminos tales. Hacia las dos de la tarde llegamos al Sargento, donde descansamos hasta el día siguiente. Yo salí a dar vueltas por las cercanías, a fin de registrar las plantas de aquel terreno, y hallé unas cuatro que no pude reducir por lo fatigado del camino y la cortedad del tiempo.
Día 18 de febrero (Miércoles)
El día 18 salimos del Sargento hacia las siete de la mañana y comenzamos a subir la grande cuesta. Fueron mayores nuestros quebrantos hasta llegar a...., donde descansamos. De aquí en adelante hallamos el camino menos penoso, por haber picado el más pesado paso, que llaman la Laxa. Hacía las doce del día llegamos a las Guaduas, donde nos llovío, continuando la lluvia que nos comenzó en el ultimo tercio de la ultima media jornada".
1788
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En 1761 cruzo por este territorio José Celestino Mutis y Bossio, quien iba con el cargo de Medico del Virrey Pedro Mesia de la Cerda. Esta fue su relato de paso por este territorio.
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"Día 17 de febrero (Martes)
El día 17 de febrero de 1761 dimos principio al último resto de nuestro viaje saliendo de Honda en el mismo día, en el cual comenzamos a experimentar los riesgos y quebrantos no bien ponderados del camino que llaman al monte. Para este fin hicimos una pequeña distancia por el río Magdalena, saliendo a las ocho de la mañana, despidiéndonos la compañía de Chapetones, Clero y gente lucida de la villa,con repetidos que ¡viva el Rey!, que oíamos alternando el pueblo y D. José Palacios ( honor a la verdad que debió el señor Virrey a esta villa, y no a los pueblos de mas abajo ) , siguiéndonos algunos sujetos de la mayor distinción hasta el pueblo Las Guaduas, según tenían determinado. De este modo evitamos el malpaso ( que hacen todos los traficantes del reino )llamado de los Almireses y en de las Varandillas. La distancia de la navegación sería unos tres cuartos de legua.
Hacia las diez de la mañana montamos a caballo, y empecé a experimentar el fastidio con que yo camino de esta suerte. Hacia las once de la mañana llegamos a Río Seco. Hasta aquí no hallamos malos pasos, pero de aquí hasta el Sargento se fueron multiplicando con el motivo de la lluvia, que nos cogió. El camino de su naturaleza es tan malo, que no hay que expresarlo sino diciendo que es todo el un continuado peligro. Bien lo confirman las continuadas desgracias que se nos refieren. Y aunque por la venida de S. E. se han esmerado en hacer menos ásperos los pasos impracticables , no por eso dejaba de haber algunos riesgos. Yo me he sorprendido de haber visto unos caminos tales. Hacia las dos de la tarde llegamos al Sargento, donde descansamos hasta el día siguiente. Yo salí a dar vueltas por las cercanías, a fin de registrar las plantas de aquel terreno, y hallé unas cuatro que no pude reducir por lo fatigado del camino y la cortedad del tiempo.
Día 18 de febrero (Miércoles)
El día 18 salimos del Sargento hacia las siete de la mañana y comenzamos a subir la grande cuesta. Fueron mayores nuestros quebrantos hasta llegar a...., donde descansamos. De aquí en adelante hallamos el camino menos penoso, por haber picado el más pesado paso, que llaman la Laxa. Hacía las doce del día llegamos a las Guaduas, donde nos llovío, continuando la lluvia que nos comenzó en el ultimo tercio de la ultima media jornada".
1788
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Pedro Fermín de Vargas, escribe:
77. No sé a qué atribuir el descuido
que padece el camino que llaman de Honda. Cuando pase por el en agosto de 1788,
se hallaba tan borrado, que fue preciso extraviar por bosques desconocidos para
salir de Guaduas a la explanada de Santafe, lo que me ocasionó una grave
enfermedad. Personas fidedignas que aseguraron entonces que en sólo el espacio
de 2 meses habían muerto más de 70 mulas en aquel tránsito, cuyo valor asciende
a 1.500 pesos. Lo que más admira es que por aquella vía pasa todo el comercio
que hace la capital con las costas de Cartagena y Provincias de su inmediación,
y que pasando por allí los señores Virreyes, Arzobispos, Oidores y demás jefes
del Reinó, no se haya tratado seriamente de su composición. Así es que los
frutos de España como vinos, aceites y demás caldos, cristales, loza etc, o no
de traen a la capital, o si se traen valen tan caro por los riesgos que sólo
aquellas personas muy ticas los pueden comprar. ? Cómo es posible que de este
modo tengan despacho fácil y abundantes las mercaderías europeas? Así va todo
el Reino, y yo no sé cómo piensa España adelantar sus manufacturas y comercio,
sin facilitar la introducción de sus géneros en sus colonias, ni la exportación
de los de éstas en los países extranjeros. Cualquiera se hará cargo del
profundo abandono de todo el Reino y la separación que hay de unas provincias a
otras, a vista del deporable estado en que se hallan los caminos de más
frecuencia. No es mucha, pues, que estemos tan atrasados en todo punto;
pero hagamos algunas reflexiones acerca del modo con que se podrían limpiar los
caminos" pág 194 , 195
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DE VARGAS Sarmiento Pedro Fermín. Pensamiento
político sobre la agricultura, Comercio, minas del Virreinato de Santafe de
Bogotá. Capitulaciones Comuneras y pensamientos prerrevolucionarios 1781-1810.
V tomo (2017) Antología Económica Colombiana. Academia Colombiana de Ciencias
Económicas . Bogotá.
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1823
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1823. cruzo el francés Gaspard Theodore Mollien, diplomático y
explorador, quien luego de los sucesos acaecidos en Francia, decidió viajar por
el mundo, y América fue uno de sus recorridos, este es el paso por este
territorio.
“Pasé a la otra orilla del magdalena, de
donde arranca el camino para la capital, encantado de poder por fin prescindir
de mis bogas. La casa del empleado de Aduanas me dio asilo, y me apresuré a
arreglar las cuentas con mis bateleros. Otra dificultad surgió: no tenía mulas
para seguir el viaje; las había en el corral aduanero, pero estaban contratadas
para llevar tabaco por cuenta del Gobierno. Por consejo de (pág. 90) mi huésped ofrecía una
recompensa a los muleros y pronto se cerró el trato. Puede contar con sus mulas
y decidí utilizarlas desde el día siguiente” (pág. 91)
“Salí (el 15 de febrero) muy de mañana
de la casa del amable Jefe de la Aduana. Después de atravesar un bosque espesísimo,
no dejamos de subir hasta llegar a un sitio, desde el cual disfrutamos de una
vista magnifica”. (pág. 93)
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Tomado de: https://www.pinterest.com/pin/222787512792973378/
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1823.
Charles Stuart Cochrane,
capitán ingles de navío, quien viajo por Colombia entre 1823 y 1824, este es su
testimonio por su paso por hoy Puerto Bogotá.
“Mayo 19. Continuamos nuestro curso y
llegamos con la luz de la luna llena frente a las bodegas de la aduana de
Honda, pero no logramos atracar, tuvimos que atravesar un rápido. Mucha lluvia
durante la noche”. (pág. 86)
“Mayo 21. Viajamos en mula hacia Bogotá,
despidiéndonos de los bogas que nos tenían cansados hasta el alma. Sobre un
camino real peligroso subimos por la cordillera de Mariquita, a través de la
que se abría paso detrás de Honda, con mucha fuerza y rapidez, el río Magdalena”.
(pág. 90)
“El placer que nos proporcionaba
el paisaje que se abría a medida
que ascendíamos, fue disminuyendo por los peligros del camino. Si la mula da un
paso en falso se corre el riesgo de perder la vida. A esto yo no lo llamaría un
camino, parece más un paso hecho por un torrente montañoso, donde el viajero
tiene que escalar rocas, que en muchas ocasiones la mula no puede alcanzar con
sus patas delanteras”. (pág. 91)
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1882
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Ernst Rothlisberge
Foto tomada de :
http://www.banrepcultural.org/bogot/biblioteca-luis-ngel-arango/sala-de-audiovisuales/auditorio/evento/ernst-r-thlisberger-una-vis
.
1882, en este año paso por este
territorio el profesor suizo Ernst Rothlisberger, quien se encargo de la
cátedra de filosofía e historia de la Universidad Nacional en Bogotá, y de retorno
a su país fue Director de la Oficina Internacional de la Propiedad Intelectual,
he aquí su testimonio.
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“Todavía una hora escasa de viaje,
durante la cual pasamos ante los más hermosos palmares y bosques y ante los más
lozanos pastos (potreros), y hemos arribado a Bodega de Bogotá, (en la ribera
derecha del Magdalena, frente a Caracolí), que constituye el puerto de la capital.
Nuestro viaje oficial ha llegado a su término, después de dieciséis días
completo; ¡dieciséis días para cubrir 209 leguas de recorrido1”. (Pág. 35)
“El Salto fue superado por un alemán, el
señor Weckbecker, hombre enérgico que ya con la cabeza cana, remontó allí la
corriente, con riesgo de su vida, en un pequeño vapor, el “Moltke”, en el año
de 1875”.
“El día 9 de enero, (1882) de mañana,
comenzó el viaje por tierra para ascender hasta Bogotá. La liena directa entre
Honda y la capital tiene 95 kilómetros de longitud, pero el camino a recorrer
es de 135 kilómetros. Cabalgando necesitaríamos, pues, tres días. Mi compañero
bogotano de viaje, el señor Paris, había pedido gentilmente para mi, mulas,
sillas y aparejos. Después de envolver todas nuestras maletas en fuerte y
grosero hule, a fin de protegerlas de los repentinos aguaceros del trópico, se
puso el (pág. 37) equipaje sobre las bestias de carga. Ordinariamente se cuelga
a cada flanco del animal una maleta, cuyo peso no debería rebasar los 70 kilos.
También en Bodega de Bogotá se había
construido un pequeño trecho de vía férrea, que un día debería alargarse hasta
la capital. Entonces estaban trabajando precisamente allí donde las primeras
altura de la cordillera oriental se
desploman abruptamente hacia el río. El estrecho camino transcurría entre
cascote y rocas, entre piedra arenisca y tierras arcillosas. Era asombroso
mirar la prudencia y agilidad con que nuestras cabalgaduras iban salvando los obstáculos,
como cabras monteses, y facilitando así su quehacer al poco acostumbrado
jinete, que, con admiración y algo de angustia, contemplaba esta modalidad de
subir y bajar vericuetos”. (pág. 38)
.
1882. Miguel Cané, Ministro Plenipotenciario de la República Argentina en Venezuela y Colombia, venía acompañado de Rothlisberger, en sus impresiones escribe.
“Eran las dos de la tarde del 8 de enero de 1882 y habíamos empleado quinces días desde Barranquilla, remontando el Magdalena”.
“De la orilla del río, donde el vapor se detuvo, se sube por una cuesta sumamente pendiente al punto llamado Bodegas, compuesto de dos o tres casas. No hay allí recursos de ningún género y bien triste momento pasa el desgraciado que no ha tomado sus precauciones de antemano. (pág. 95) Cuando descendimos a Bodegas y pedí noticias de mis elementos de transporte, se me contesto que probablemente estarían en los potreros del Río Seco, pues a orillas del río no había puntos donde hacerlas pastar. Despache inmediatamente un propio, que dos horas más tarde volvió diciéndome que no había mulas de ningún género para mi excelencia. La cuestión se ponía ardua, no porque me fuera imposible encontrarlas allí sino porque, como decía Moliére, hay mulas y mulas. Las que yo esperaba, pedidas a un amigo, que después supe fue engañado por un chalán que le aseguró haberlas remitido, debías ser bestias escogidas, de buen paso, liberales y seguras”. (pág. 96)
“Gracias a la obsequiosidad del Sr. Hallam, obtuve mulas, que me fueron prometidas para la mañana del día siguiente.” (pág. 97).
“Pasaron las primeras horas de la mañana y las segundas y las terceras sin que las mulas aparecieran. Por fin, después de momentos en que no brillo la paciencia cristiana, vimos aparecer nuestras bestias, que, bien pronto ensilladas, nos permitieron emprender viaje. Partimos todos juntos. Rompían la marcha las dos hijitas del ministro ingles”. (pág. 99)
.
DIARIO DE OBSERVACIONES DE JOSE CELESTINO MUTIS (1760-1790) Tomo I. (1983). Transcripción, prologo y notas de Guillermo Hernández de Alba. Instituto Colombiano de Cultura Hispánica. Bogotá. Paginas 83, 84
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1788
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1823
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Miguel Cané
(Foto tomada de : https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Can%C3%A9)
.1882. Miguel Cané, Ministro Plenipotenciario de la República Argentina en Venezuela y Colombia, venía acompañado de Rothlisberger, en sus impresiones escribe.
“Eran las dos de la tarde del 8 de enero de 1882 y habíamos empleado quinces días desde Barranquilla, remontando el Magdalena”.
“De la orilla del río, donde el vapor se detuvo, se sube por una cuesta sumamente pendiente al punto llamado Bodegas, compuesto de dos o tres casas. No hay allí recursos de ningún género y bien triste momento pasa el desgraciado que no ha tomado sus precauciones de antemano. (pág. 95) Cuando descendimos a Bodegas y pedí noticias de mis elementos de transporte, se me contesto que probablemente estarían en los potreros del Río Seco, pues a orillas del río no había puntos donde hacerlas pastar. Despache inmediatamente un propio, que dos horas más tarde volvió diciéndome que no había mulas de ningún género para mi excelencia. La cuestión se ponía ardua, no porque me fuera imposible encontrarlas allí sino porque, como decía Moliére, hay mulas y mulas. Las que yo esperaba, pedidas a un amigo, que después supe fue engañado por un chalán que le aseguró haberlas remitido, debías ser bestias escogidas, de buen paso, liberales y seguras”. (pág. 96)
“Gracias a la obsequiosidad del Sr. Hallam, obtuve mulas, que me fueron prometidas para la mañana del día siguiente.” (pág. 97).
“Pasaron las primeras horas de la mañana y las segundas y las terceras sin que las mulas aparecieran. Por fin, después de momentos en que no brillo la paciencia cristiana, vimos aparecer nuestras bestias, que, bien pronto ensilladas, nos permitieron emprender viaje. Partimos todos juntos. Rompían la marcha las dos hijitas del ministro ingles”. (pág. 99)
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Bibliografía
1761DIARIO DE OBSERVACIONES DE JOSE CELESTINO MUTIS (1760-1790) Tomo I. (1983). Transcripción, prologo y notas de Guillermo Hernández de Alba. Instituto Colombiano de Cultura Hispánica. Bogotá. Paginas 83, 84
.
1788
.
DE VARGAS Sarmiento Pedro Fermín. Pensamiento
político sobre la agricultura, Comercio, minas del Virreinato de Santafe de
Bogotá. Capitulaciones Comuneras y pensamientos prerrevolucionarios 1781-1810.
V tomo (2017) Antología Económica Colombiana. Academia Colombiana de Ciencias
Económicas . Bogotá.
1823
.
MOLLIEN G.T. (1992). Bogotá.
Colombia. Viaje por la República de
Colombia en 1823. Biblioteca Popular de Cultura Colombiana. Vol. 46.Imprenta
nacional. Páginas, 91 y 93
.
.
COCHRANE
Ch. S. (1994) . Bogotá. Colombia. Viajes por Colombia 1823 y 1824. Departamento
Editorial Banco de la República. Páginas. 86,90 y 91
.
1882
.
ROTHLISBERGER E. (1963) El Dorado). Bogotá. Colombia.
Talleres Gráficos del Banco de la República. Págs. 35, 37, 38
.
CANÉ M. (1992). Bogotá. Colombia. Notas de viaje sobre Venezuela y Colombia. Biblioteca V Centenario Colcultura. Viajeros por Colombia.Talleres del Tercer Mundo Editores. Páginas, 95,96,97 y 99
.
CANÉ M. (1992). Bogotá. Colombia. Notas de viaje sobre Venezuela y Colombia. Biblioteca V Centenario Colcultura. Viajeros por Colombia.Talleres del Tercer Mundo Editores. Páginas, 95,96,97 y 99
jueves, 23 de julio de 2015
Charles S. Brown, quería unir con linea férrea a Bogotá, con Puerto Bogotá
Locomotora Rogers 4-4-0, presto servicio en Puerto Bogotá. (1).
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En la carrera 1, vía Puerto Bogotá a Puerto Salgar, se encuentra hacia el costado derecho hacia el norte, un buen tramo de riel, riel que según narra la historia perteneció a la vía férrea que hubo entre Bodegas (Puerto Gallote, hasta La Cifuentes o Bodeguitas), lo que evidencia este riel es que aquí en el hoy Corregimiento de Puerto Bogotá, hubo linea férrea que unía al alto con el bajo. por lo raudales, rápidos o saltos de Honda.
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"Esta bonita Rogers 4-4-0, de película de vaqueros, alcanzó a trabajar en los 3 km que tuvo enrielados el FC de Occidente desde Bodega Bogotá (Frente a Honda); en 1926 la maquina esta abandonada junto a la tumba de Mr. Brown, el contratista del ferrocarril". (1).
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"Antecedentes
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rieles que se encuentran en la Carrera primera , vía Puerto Bogotá a Puerto Salgar
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(Foto TMG) Julio 31 de 2015
(Foto TMG) Julio 31 de 2015
(Foto TMG) Julio 31 de 2015
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Otra información importante es la del investigador Alfredo Ortega en su libro, "Historia del Ferrocarril de la Sabana",publicado en el año de 1917, por ser de gran interés, destacamos lo siguiente:.
"Antecedentes
Los
extinguidos Estados de la República de Colombia, hoy Departamentos, de acuerdo con
la Constitución de 1863, tenían autonomía propia y facultad de contratar la
ejecución de obras públicas de importancia, principalmente las que se
relacionaran con el arreglo de líneas interocéanicas que pudieran abrirse
dentro del territorio nacional.
.
Las Asambleas expedían en tal virtud
leyes o decretos legislativos, para aprobar los contratos que celebrasen los
respectivos gobiernos, o para conceder privilegios sobre construcción de vías
de comunicación.
.
Muchos contratos así aprobados no
llegaron a cumplirse, por lo cual sería inútil hacer una referencia de ellos;
pero de los celebrados por el Estado de Cundinamarca, con varios particulares y
con el señor Charles S. Brown y otros, durante el período transcurrido de 1865 a
1882, que pueden figurar como antecedentes del Ferrocarril de la Sabana,
haremos un breve recuento de ellos. La Asamblea Constituyente de Cundínamarca,
por decreto legislativo de 12 de febrero de 1865, había ofrecido conceder un
privilegio exclusivo al particular o compañia, que lo solicitara del Gobierno del Estado, para construir un ferrocarril o un camino carretero, que pusiera en
comunicación fácil a Bogotá con un puerto sobre el rio Magdalena, por
cualquiera de las tres vías siguientes:
De
Bogotá a Girardot;
De
Bogotá a Ambalema ; .
De Bogotá al Puerto de Bogotá, abajo de la
ciudad de Honda; (Pág. 3)
.
Ferrocarril
del Occidente
.
Se presentó entonces a contratar la obra
el señor Charles S. Brown, en su propio nombre y en el de una Compañía denominada «Compañía de Ferrocarriles de Colombia». Celebró en efecto los
contratos de fechas 26 de diciembre de 1874, 26 de agosto y 10 de septiembre de
1875, y 30 de septiembre de 1879, que por falta de cumplimiento fueron
caducados más tarde.
.
En vista del fracaso de los contratos
celebrados con particulares, y en caso de que el señor Brown no diera
cumplimiento a sus convenios, ni tuviera tampoco efecto el de 24 de septiembre
de 1877, que había pactado el Gobierno nacional con el señor Enrique F. Ross,
para construir el ferrocarril Central del Norte, dispuso la Ley 23 de 1878 de
Cundinamarca que celebrara el Estado, de acuerdo con la Ley nacional 62 de
1878, un convenio, cuyo objeto fuera construir por su cuenta una línea férrea
de Bogotá al río Magdalena, abajo del Salto de Honda, de menor costo y dentro
del más corto tiempo posible. Al efecto, la ley citada (Pág. 7)
.
El Gobierno nacional celebró, además, en
29 de agosto de 1879, otro contrato con el sefior Indalecio Liévano, sobre
exploración de una línea férrea, de una yarda de anchura entre rieles, por la
hoya del río Bogotá, estudio del presupuesto y trazados correspondientes, por
las poblaciones de Soacha, La Mesa, Tocaima y Girardot, a fin de poder hacer un
estudio comparativo con la que había proyectado el sel'íor Brown, pues tuvo en
cuenta que de todas las lí- neas que pudieran comunicar la capital con el río
Magdalena, era preferible, bajo el punto de vista económico, la de Girardot,
por el el Sur, que era menos larga entre las demás que se habían proyectado.
(Págs. 8 y 9)
.
Volviendo de nuevo al Ferrocarril de la
Sabana, diremos que el Estado de Cundinamarca continuó por su propia cuenta
haciendo toda clase de esfuerzos para construir esta línea férrea, y al efecto,
el 8 de febrero de 1882, celebró con los señores Brown y Ch. G. Rodgers, como
representantes de una compañía que denominaron «Compañía del Ferrocarril de
Occidente» un nuevo contrato, que canceló todos los anteriores y que fue
reformado posteriormente por otro, que se firmó en 10 de junio de ese mismo
año. La Compañía se obligaba a construir un ferrocarril desde Facatativá hasta el sitio denominado Vuelta de la Madre de Dios en las orillas del río Magdalena,
con una anchura de tres y medio pies entre rieles; ofrecía suministrar al
Estado de Cundinamarca todos los materiales que éste requiriera para construir
el trayecto de linea férrea de Facatativá a Bogotá; le reconocía a Cundinamarca
la cuarta parte del valor de la Empresa y se comprometía a terminar la obra en
el curso de cuatro años. Pag 9)
.
En cambio de estas concesiones, el
Estado le otorgaba a la compañía un privilegio por 99 años para explotar la
obra; le suministraba todos los terrenos que fueran necesarios para la vía fé-
- 10 - rrea y sus anexidades; se comprometía a obtener del Gobierno nacional la
exención de derecho de Aduana para los materiales que fueran necesarios para la
construcción y explotación del ferrocarril; se obligaba a construír a sus
expensas y a entregar a la CompafHa, cuando ésta hiciera empalmar su línea, con
la carrilera de la Sabana, una línea férrea entre Bogotá y Facatativá, que
estaría en condiciones análogas a las del contratado con la Compaftía; ofrecia
a ésta un millón de pesos, en bonos del 50/0 anual, amortizables en diez atlos,
además, le pagaría en dinero efectivo $ 400.000, en cuatro anualidades. Todas
estas concesiones se estimaron en un valor de $ 2.200.000, en moneda corriente
de aquel tiempo y no obstante la obra no pudo acometerse.
.
Pero los seftores Brown y Rodgers no se
dieron por vencidos y celebraron el 30 de diciembre de 1882 otro contrato,
reformatorio del de 10 de junio de 1882, que contenía estipulaciones que eran
ya demasiado gravosas a los intereses de Cundinamarca, según lo conceptuó el
ingeniero señor Lucio A. Restrepo, comisionado que fue por el Ministerio de
Hacienda para hacer un estudio comparativo sobre esta empresa, y la del
Ferrocarril de Girardot, cuya construcción ya se había comenzado por aquel
tiempo.
.
Es indudable que el Estado de
Cundinamarca era víctima de una ilusión al continuarse contratando con los
señJres Brown y Rodgers, quienes carecían del capital suficiente para acometer
una obra tan valiosa, y aun cuando recibieron del Gobierno $ 33.333 en moneda
corriente, solamente alcanzaron a construir unas pocas millas de enrielado en
las orillas del río Magdalena que fueron abandonadas más tarde.
.
En la memoria que el Secretario de Fomento,
dirigió al Gobernador de Cundinamarca, en 1884, se encuentra lo siguiente:
.
.:Los representantes de la Compañía
principiaron a exigir modificaciones al contrato, y aunque el Gobierno accedió
ti r:¡si todas ellas, llegado el término fijado, no fueron entregados los
materiales para la Sección de la Sabana, ni se construyó en el resto de la lí-
nea parte de tal importancia que hiciese creer en el cumplimiento del contrato
por la Compaftía. Aparte del notabilísimo perjuicio que esta falta ocasionó al
Gobierno del Estado, que había emprendido la construcción del ferrocarril con
la convicción de que recibiría de la Compaftia del Ferrocarril de Occidente los
materiales necesarios, ella tuvo una significación moral funesta para el
Gobierno, pues llevó al espíritu público la persuasión de que la tal Compañía
no tenia los elementos necesarios para constn¡ír el ferrocarril, y que, por
consiguiente, el Gobierno había comprometido considerables recursos en una
empresa desprovista de fundamento». «La mala sitùación de la Compañía fue
acentuándose cada día más, hasta el punto de verse los agentes de ella
obligados a abandonar la empresa, y el Gobierno a demandar a los contratistas
ante la autoridad competente, depositando con ese fin los bonos que había
emitido según el contrato” (Pág 10)
.
Por ley del Estado, número 21 de 1883,
quedaron improbados tanto el contrato reformatorio del de 10 de junio, como el
de 17 del mismo mes y afio, celebrado con los mismos contratistas para la
construcción del ferrocarril de Zipaquirá, y se dispuso que una vez que el
Estado hubiera entrado en posesión del trayecto construido en las orillas del
rio Magdalena, entre los puertos de Bodegas de Bogotá y Bodeguitas, se pusiera
en servicio público y se diera al tráfico. También podia éste prolongar por su
cuenta el trayecto, y levantar un empréstito del 7% de interés, con hipoteca
del ferrocarril construido y con garantía de las rentas del Estado j pero este
proyecto no se llevó a cabo. Los contratistas se apresuraron a levantar parte
de la carrilera construida, y a vender sus elementos. Más tarde, en 1.0 de
marzo de 1884, el señor Rodgers le compró a su socio, por la suma de mil pesos,
todos los derechos y propiedades de la Compañia, adquiridos por los contratos
de que se ha venido tratando.
.
De esta manera concluyeron las
negociaciones con estos empresarios en lo que hace referencia al ferrocarril de
Occidente. Como muestra de tales esfuerzos puede verse hoy cerca de la ciudad
de Honda una locomotora en completo estado de abandono, cubierta por la maleza,
cerca de la cual se halla enterrado el sefior Brown, quien luchó hasta el
último momento y murió totalmente arruinado. (Pág. 11)
..
Ferrocarril
de la sabana, via a cambao.
El Gobierno de Cundinamarca ordenó la
ejecución de esta vía que principió poco después de firmado el contrato Brown y
Rodgers, de 8 de febrero de 1882, de que se ha hablado anteriormente. Con el
fin de tomar nota del estado dl~ los trabajos, una Comisión de Senadores y
Representantes del Congreso nacional practicó, en asocio del Gobernador, una
visita a los trabajos del Fcrrocarril y de la Carretera y rindió un informe el
13 de abril de 1883, en el cual estimó el presupuesto de las obras proyectadas
en la cantidad de '$ 1.018.000. El informe fue publicado en el Diario Oficial,
número (Pág. 12)
.
Posteriormente, con motivo del cambio
politico que sufrió eI país en el año de 1886, el Estado pasó a ser
Departamento y quedó sometido al régimen central lo cual lo dejó sin renta. que casi (Pag 12)
.
El afán de unir a Bogotá con el río
Magdalena hizo que casi al tiempo se contraran por el Gobierno nacional y el
Gobierno del Estado tres obras, que de haberse llevado a cabo en aquella época,
- 13- dos de ellas habrían fracasado. Estas fueron la del Ferrocarril de
Girardot contratada con el señor Francisco J. Cisneros el 21 de junio de 1881 y
que se consideraba como la vía más conveniente para unir los Estados de Boyacá y
Cundinatnarca con los del Tolima y el Cauca; la del Ferrocarril de Occidente
que, como se ha dicho, debía unir a Bogotá con el río Magdalena en un punto
situado abajo de la población de Honda, y la contratada con el señor Indalecio
Liévano por Ley 22 de 1882, de la Asamblea Legislativa de Cundinamarca, para la
apertura de un camino de herradura por la antigua ruta de Poncet, en el cual
podría el concesionario construír un ferrocarril al río Magdalena en frente al
sitio denominado La Dorada.• (pag 13). (2).
.
.
Bibliografía
(1). ARIAS De Greiff Gustavo. La mula de hierro. Carlos Valencia Editores. Bogotá. 986. Pág.58
(2). ORTEGA Alfredo. Historia del ferrocarril de la sabana. Águila Negra Editorial. Sociedad colombiana de Ingenieros. 1917.
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Apartes del capitulo sobre el ferrocarril en el actual Corregimiento de Puerto Bogotá, para el libro en preparación, "Puerto Bogotá, la puerta del occidente de Cundinamarca". de Tiberio Murcia Godoy.
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(2). ORTEGA Alfredo. Historia del ferrocarril de la sabana. Águila Negra Editorial. Sociedad colombiana de Ingenieros. 1917.
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Apartes del capitulo sobre el ferrocarril en el actual Corregimiento de Puerto Bogotá, para el libro en preparación, "Puerto Bogotá, la puerta del occidente de Cundinamarca". de Tiberio Murcia Godoy.
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