sábado, 22 de agosto de 2015

Viajeros de paso por Puerto Bogotá


La montaña del Sargento, entre la ciudad de Guaduas y Puerto Bogotá
Acuarela sobre papel. 1823
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Puerto Bogotá es en la actualidad un Corregimiento anexo a la Villa de Guaduas, territorio que perteneció a la ciudad de Honda desde sus inicios de la era colonial hasta 1886, cuando pasa a Guaduas, y deja de pertenecer al territorio de la antigua Provincia de Mariquita, y a la República de Mariquita.
Por haber tenido la principal bodega de la capital (Santa fe de Bogotá), fue en su embarcadero (Puerto Gallote), donde miles de viajeros descansaban, si se puede escribir así, luego de haber navegado entre 10, 20 o 30 días en el río Grande de la magdalena, pero iniciaba aquí, lo que algunos viajeros denominaban, "el peligro de viajar", ya que a pie o en mula iniciaba el ascenso a Bogotá.
De ahí que a continuación el amable lector encontrara testimonios de primera mano, de algunos viajeros que escribieron de esta "odisea" del viaje entre lo que algunos describían"Mariquita", "Honda", hoy Puerto Bogotá, hasta la sabana.
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1761
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En 1761 cruzo  por este territorio José Celestino Mutis y Bossio,  quien iba con el cargo de Medico del Virrey Pedro Mesia de la Cerda. Esta fue su relato de paso por este territorio.
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"Día 17 de febrero  (Martes)
El día  17 de febrero  de 1761 dimos principio al último resto de nuestro viaje saliendo de Honda en el mismo día, en el cual comenzamos a experimentar los riesgos y quebrantos no bien ponderados del camino que llaman al monte. Para este fin hicimos una  pequeña distancia por el río Magdalena, saliendo a las ocho de la  mañana, despidiéndonos  la compañía de Chapetones, Clero y gente lucida de la villa,con repetidos que ¡viva el Rey!, que oíamos alternando el pueblo y D. José Palacios ( honor a la verdad que debió el señor Virrey  a esta villa, y  no a los pueblos de mas abajo ) , siguiéndonos algunos  sujetos de la mayor distinción hasta el pueblo Las Guaduas, según tenían determinado. De este modo evitamos el malpaso ( que hacen todos los traficantes del reino )llamado de los Almireses y en de las Varandillas. La distancia de la navegación sería unos tres cuartos de legua.

Hacia las diez de la mañana montamos a caballo, y empecé a experimentar el fastidio con que yo camino de esta suerte. Hacia las once de la mañana llegamos a Río Seco. Hasta aquí no hallamos malos pasos, pero de aquí hasta el Sargento se fueron multiplicando con el motivo de la lluvia, que nos cogió. El camino de su naturaleza es tan malo, que no hay que expresarlo sino diciendo que es todo el un continuado peligro. Bien lo confirman las continuadas desgracias que se nos refieren. Y aunque por la venida de  S. E.  se han esmerado en hacer menos ásperos los pasos impracticables , no por eso dejaba de haber algunos riesgos. Yo me he sorprendido de haber visto unos caminos tales. Hacia las dos de la tarde llegamos al Sargento, donde descansamos hasta el día siguiente. Yo salí a dar vueltas por las cercanías, a fin de registrar las plantas de aquel terreno, y hallé unas cuatro que no pude reducir por lo fatigado del camino y la cortedad del tiempo.

Día 18 de febrero (Miércoles) 
El día 18 salimos del Sargento hacia las siete de la mañana y comenzamos a subir la grande cuesta. Fueron mayores nuestros quebrantos  hasta llegar a...., donde descansamos. De aquí en adelante hallamos el camino menos penoso, por haber picado el más pesado paso, que llaman la Laxa. Hacía las doce del día llegamos a las Guaduas, donde nos llovío, continuando la lluvia que nos comenzó en el ultimo tercio de la ultima media jornada".
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1823
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1823.  cruzo el francés  Gaspard Theodore Mollien, diplomático y explorador, quien luego de los sucesos acaecidos en Francia, decidió viajar por el mundo, y América fue uno de sus recorridos, este es el paso por este territorio.

“Pasé a la otra orilla del magdalena, de donde arranca el camino para la capital, encantado de poder por fin prescindir de mis bogas. La casa del empleado de Aduanas me dio asilo, y me apresuré a arreglar las cuentas con mis bateleros. Otra dificultad surgió: no tenía mulas para seguir el viaje; las había en el corral aduanero, pero estaban contratadas para llevar tabaco por cuenta del Gobierno. Por consejo  de (pág. 90) mi huésped ofrecía una recompensa a los muleros y pronto se cerró el trato. Puede contar con sus mulas y decidí utilizarlas desde el día siguiente” (pág. 91)

“Salí (el 15 de febrero) muy de mañana de la casa del amable Jefe de la Aduana. Después de atravesar un bosque espesísimo, no dejamos de subir hasta llegar a un sitio, desde el cual disfrutamos de una vista magnifica”. (pág. 93)
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Tomado de: https://www.pinterest.com/pin/222787512792973378/
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1823.  Charles Stuart Cochrane, capitán ingles de navío, quien viajo por Colombia entre 1823 y 1824, este es su testimonio por su paso por hoy Puerto Bogotá.

“Mayo 19. Continuamos nuestro curso y llegamos con la luz de la luna llena frente a las bodegas de la aduana de Honda, pero no logramos atracar, tuvimos que atravesar un rápido. Mucha lluvia durante la noche”. (pág. 86)

“Mayo 21. Viajamos en mula hacia Bogotá, despidiéndonos de los bogas que nos tenían cansados hasta el alma. Sobre un camino real peligroso subimos por la cordillera de Mariquita, a través de la que se abría paso detrás de Honda, con mucha fuerza y rapidez, el río Magdalena”. (pág. 90)

“El placer que nos  proporcionaba   el paisaje que se abría a medida que ascendíamos, fue disminuyendo por los peligros del camino. Si la mula da un paso en falso se corre el riesgo de perder la vida. A esto yo no lo llamaría un camino, parece más un paso hecho por un torrente montañoso, donde el viajero tiene que escalar rocas, que en muchas ocasiones la mula no puede alcanzar con sus patas delanteras”. (pág. 91)

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1882
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Ernst Rothlisberge
Foto tomada de : 
http://www.banrepcultural.org/bogot/biblioteca-luis-ngel-arango/sala-de-audiovisuales/auditorio/evento/ernst-r-thlisberger-una-vis
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1882, en este año paso por este territorio el profesor suizo Ernst Rothlisberger, quien se encargo de la cátedra de filosofía e historia de la Universidad Nacional en Bogotá, y de retorno a su país fue Director de la Oficina Internacional de la Propiedad Intelectual, he aquí su testimonio.
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“Todavía una hora escasa de viaje, durante la cual pasamos ante los más hermosos palmares y bosques y ante los más lozanos pastos (potreros), y hemos arribado a Bodega de Bogotá, (en la ribera derecha del Magdalena, frente a Caracolí), que constituye el puerto de la capital. Nuestro viaje oficial ha llegado a su término, después de dieciséis días completo; ¡dieciséis días para cubrir 209 leguas de recorrido1”. (Pág. 35)

“El Salto fue superado por un alemán, el señor Weckbecker, hombre enérgico que ya con la cabeza cana, remontó allí la corriente, con riesgo de su vida, en un pequeño vapor, el “Moltke”, en el año de 1875”.

“El día 9 de enero, (1882) de mañana, comenzó el viaje por tierra para ascender hasta Bogotá. La liena directa entre Honda y la capital tiene 95 kilómetros de longitud, pero el camino a recorrer es de 135 kilómetros. Cabalgando necesitaríamos, pues, tres días. Mi compañero bogotano de viaje, el señor Paris, había pedido gentilmente para mi, mulas, sillas y aparejos. Después de envolver todas nuestras maletas en fuerte y grosero hule, a fin de protegerlas de los repentinos aguaceros del trópico, se puso el (pág. 37) equipaje sobre las bestias de carga. Ordinariamente se cuelga a cada flanco del animal una maleta, cuyo peso no debería rebasar los 70 kilos.

También en Bodega de Bogotá se había construido un pequeño trecho de vía férrea, que un día debería alargarse hasta la capital. Entonces estaban trabajando precisamente allí donde las primeras altura de la cordillera oriental  se desploman abruptamente hacia el río. El estrecho camino transcurría entre cascote y rocas, entre piedra arenisca y tierras arcillosas. Era asombroso mirar la prudencia y agilidad con que nuestras cabalgaduras iban salvando los obstáculos, como cabras monteses, y facilitando así su quehacer al poco acostumbrado jinete, que, con admiración y algo de angustia, contemplaba esta modalidad de subir y bajar vericuetos”. (pág. 38)  
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Miguel Cané
(Foto tomada de : https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Can%C3%A9)
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1882. Miguel Cané, Ministro Plenipotenciario de la República Argentina en Venezuela y Colombia,   venía acompañado de Rothlisberger, en sus impresiones escribe.

“Eran las dos de la tarde del 8 de enero de 1882 y habíamos empleado quinces días desde Barranquilla, remontando el Magdalena”.

“De la orilla del río, donde el vapor se detuvo, se sube por una cuesta sumamente pendiente al punto llamado Bodegas, compuesto de dos o tres casas. No hay allí recursos de ningún género y bien triste momento pasa el desgraciado que no ha tomado sus precauciones de antemano. (pág. 95)  Cuando descendimos a Bodegas y pedí noticias de mis elementos de transporte, se me contesto que probablemente estarían en los potreros del Río Seco, pues a orillas del río no había puntos donde hacerlas pastar. Despache inmediatamente un propio, que dos horas más tarde volvió diciéndome que no había mulas de ningún género para mi excelencia. La cuestión se ponía ardua, no porque me fuera imposible encontrarlas  allí sino porque, como decía Moliére, hay mulas y mulas. Las que yo esperaba, pedidas a un amigo, que después supe fue engañado por un chalán que le aseguró haberlas remitido, debías ser bestias escogidas, de buen paso, liberales y seguras”. (pág. 96) 

“Gracias a la obsequiosidad del Sr. Hallam, obtuve mulas, que me fueron prometidas para la mañana del día siguiente.” (pág. 97).

“Pasaron las primeras horas de la mañana y las segundas y las terceras sin que las mulas aparecieran. Por fin, después de momentos en que no brillo la paciencia cristiana, vimos aparecer nuestras bestias, que, bien pronto ensilladas, nos permitieron emprender viaje. Partimos todos juntos. Rompían la marcha las dos hijitas del ministro ingles”. (pág. 99)
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. Bibliografía
1761

DIARIO DE OBSERVACIONES DE JOSE CELESTINO MUTIS (1760-1790) Tomo I. (1983). Transcripción, prologo y notas de Guillermo Hernández de Alba. Instituto Colombiano de Cultura Hispánica. Bogotá. Paginas  83, 84


1823
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MOLLIEN G.T. (1992). Bogotá. Colombia.  Viaje por la República de Colombia en 1823. Biblioteca Popular de Cultura Colombiana. Vol. 46.Imprenta nacional. Páginas, 91 y 93
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COCHRANE  Ch. S. (1994) . Bogotá. Colombia. Viajes por Colombia 1823 y 1824. Departamento Editorial Banco de la República. Páginas. 86,90 y 91
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1882
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ROTHLISBERGER  E. (1963) El Dorado). Bogotá. Colombia. Talleres Gráficos del Banco de la República. Págs. 35, 37, 38 
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CANÉ M. (1992). Bogotá. Colombia. Notas de viaje sobre Venezuela y Colombia. Biblioteca V Centenario Colcultura. Viajeros por Colombia.Talleres del Tercer Mundo Editores. Páginas, 95,96,97 y 99